Hoy, en medio del caos de mi habitación y acomodando un poco mis diarios antiguos, me tropecé con una divina frase de Neruda. Como todas las de él: “Es tan corto el amor y es tan largo el olvido.”
Entonces me pregunté: ¿es posible olvidar a quien amaste alguna vez?
Alguien comentó que, en efecto, si logras olvidar a esa persona, muy probablemente nunca la amaste.
Ahora me pregunto —como siempre, en un grosero delirio egocéntrico— ¿para quién seré inolvidable yo?