martes, 30 de enero de 2007

“No hay medicina que cure lo que no cura la felicidad.”

Hoy leí esta frase de Gabriel García Márquez y me hizo pensar que hay un dolor que no se resuelve con lógica, tiempo o remedios externos, porque el problema es existencial.

Es un dolor que solo dejará de sentirse cuando aparezca algo que te llene tanto la vida que le quite su lugar, porque ese dolor no pertenece a lo que uno vive, sino a lo que uno es.

Entonces, querido lector, si estás triste por dentro, lamento decirte que no hay una solución externa que funcione... Te aguantás y esperás, que lo que realmente lo puede cambiar es que tu vida vuelva a tener momentos de felicidad real, no forzada.

No es tristeza. No es pérdida. Es exceso de lucidez.

De nada.