Hoy leí esta frase de Gabriel García Márquez y me hizo pensar que hay un dolor que no se resuelve con lógica, tiempo o remedios externos, porque el problema es existencial.
Es un
dolor que solo dejará de sentirse cuando aparezca algo que te llene tanto la
vida que le quite su lugar, porque ese dolor no pertenece a lo que uno vive,
sino a lo que uno es.
Entonces,
querido lector, si estás triste por dentro, lamento decirte que no hay una
solución externa que funcione... Te aguantás y esperás, que lo que realmente lo
puede cambiar es que tu vida vuelva a tener momentos de felicidad real, no
forzada.
No es
tristeza. No es pérdida. Es exceso de lucidez.
De nada.