martes, 13 de enero de 2009

Necesitas soñar

 Si Dios no existe, 

¿Quién nos implantó los sueños, las ilusiones 

y el deseo de hacerlos realidad?

Si fuéramos solamente materia, 

¿de dónde surge esa tendencia a desear algo más?

¿De dónde nace la capacidad de anhelar, 

de imaginar un futuro distinto y de amar?

¿Acaso no hay algo en nosotros que parece apuntar 

más allá de la simple supervivencia?

Nuestros sueños, nuestras ilusiones y el amor 

son evidencia a favor del Creador.