Hoy le conté a Marco que estoy medio bloqueada y se rió un montón, me dijo que, si yo estoy bloqueada, él está en coma. Tambien me reí un montón, no sé de donde saca esas ocurrencias pero por fin me reí después de días de vivir bajo una nube negra.
Teníamos
que hacer grupo y Silvina no estaba. De todas formas, Marco no se acerca cuando
está Silvina. Nadie se acerca cuando está Silvina. “Es medio posesiva” me dijo
una vez Marco, y tal vez tenga razón. Pero ella está en su derecho de elegir
con quién trabajar en clase y no la puedo obligar a cambiar sus elecciones. Y
yo elijo estar con ella porque es inteligente y porque es mi amiga, y no la voy
a dejar haciendo un grupo sola. Le costaría un montón, no tiene otro grupo de
estudio. En cambio, yo puedo unirme a cualquiera.
Bueno,
hoy ella no estuvo e hicimos grupo de a cinco, 4 chicos y yo. A excepción de
Marco, todos eran viejos, grandes quiero decir.
Los
veo y me pregunto... Qué hacen estos “chicos” aquí todavía? Yo tengo 22, pero
ellos tienen más de 30, seguro. Cuántos años hace que vienen a esta facultad?
Cuántas materias les faltan? Cuántas veces pensaron en abandonar?
Y
de pronto, mis preguntas dejan de ser sobre ellos y pasan a ser mías de alguna
manera... Voy a seguir yo acá cuando tenga esa edad? Puede una carrera
demorarte tanto la vida? Hay un momento en que uno deja de ser estudiante y
simplemente pasa a vivir en la facultad? Acaso está prohibido recibirse?
Debería empezar a preocuparme?
Hasta
hace poco, 10 años me parecían una eternidad, pero ahora empiezo a pensar que,
tal vez, aquí no sean tanto. Que la facultad es una especie de agujero donde el
tiempo desaparece sin hacer ruido, que se traga el tiempo y no te das
cuenta.... Entrás con 20 y cuando te levantás de la silla tenés 40.
Y
no quiero tirar mi vida en este lugar, en este lugar tan frío y con forma de
caja de zapatos. No quiero pasar mis mejores años encerrada entre estas
paredes. No soy un zapato, por Dios!
Y
después paro, respiro, y me pregunto... ¿Cuál vida?