Hoy se me hizo claro que
la vida no se detiene en ninguna parte.
Transcurre entre calles y avenidas,
entre clases y feriados,
entre esquinas y semáforos.
Entre niños y adultos,
entre juegos, viajes y prisas,
entre amores que aparecen y se van,
entre días que parecen iguales,
entre cosas pequeñas que uno apenas registra.
A veces con lluvia,
a veces con sol,
a veces con barro,
a veces con tormentas,
a veces con risas,
a veces con lágrimas,
a veces con sorpresas.
La vida sigue con problemas, con calma.
Sigue contigo. Sigue sin ti.
Sigue incluso cuando uno no está listo.
Entre risas ajenas,
entre problemas propios,
entre lo cotidiano que no pregunta.
Y un día te das cuenta de que nada se detuvo.
Solo tú.