Una mina puede permanecer activa durante más de 50 años.
Después
de ser instalada, permanece allí:
escondida,
sepultada, durmiente,
aguardando
pacientemente a un próximo damnificado.
Una
mina antipersona no busca matar;
está
concebida para herir
y
causar el mayor daño posible.
Una
mina está diseñada para lastimar,
para
incapacitar a sus víctimas,
perturbar,
infundir miedo,
crear
ansiedad.
Las
minas antipersona matan más gente
después
del conflicto que durante la propia contienda.
Y
aquí estoy yo, en la posguerra,
tropezando
a cada rato con un recuerdo tuyo.
Memorias
bien sepultadas
que
emergen solo para hacerme daño.
Aquí
estoy yo…
encontrando
algo tuyo
y
volando en pedazos...
... Y solo pasaron dos años.