Últimamente tengo mi bitácora muy abandonada.
¿Por qué? No lo sé.
Creo que ya no estoy tan triste como antes.
De hecho, estoy bastante feliz, y eso es raro
y me desactiva las neuronas.
El problema es ese: la tristeza y la soledad
siempre fueron mis mejores musas,
y no puedo escribir si no hay nada que me rompa por dentro.
Dependo del dolor y no de mi voluntad.
Cuando duele, las palabras aparecen solas.
Cuando estoy bien, en cambio, la voz en mi cabeza se calla.
Aparece el silencio. Aparece el vacío.
La ausencia de palabras.
La nada.
En general, yo necesito escribir como descarga
no suele ser una elección, sino una urgencia.
Escribir desde la calma me obliga a sentarme…
y yo no puedo sentarme a pensar qué voy a escribir.
Antes lo tengo que sentir...
Tal vez el dolor sea el único lugar desde donde yo existo.
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