lunes, 12 de mayo de 2008

Lo que queda después

Esta mañana me lo encontré.
No pasó nada.
No hubo contacto.
Y aun así me desordenó todo.

Me sentí insegura de inmediato,
como si su sola presencia me cambiara el aire.
Le evité la mirada, insistí en mantenerme lejos,
como si pudiera lograr que no me vea.

Pero en el fondo he buscado su atención en silencio,
aunque no haya palabras exactas para eso.
Pero él estaba cerrado a mí,
distante, inaccesible,
como si yo no alcanzara.

Y me duele.
Porque todo lo que él dice es verdad,
y eso me deja sin defensa,
sin excusas, sin dónde apoyarme.

Cuando se aleja,
me siento muy sola.
No un poco.
Muy sola.

Y lo que queda después no es respuesta,
sino un vacío oscuro, un silencio
donde antes había un nosotros que todavía duele.

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