sábado, 20 de octubre de 2007

PRINCIPIO DE INCERTIDUMBRE

 

Dicho en palabras simples, el principio de incertidumbre establece que hay cosas que no pueden ser comprendidas o definidas del todo.

Por ejemplo, no es posible conocer simultáneamente y con precisión absoluta la posición y la velocidad de una partícula (como un electrón). Si conocemos dónde está el electrón, la incertidumbre sobre su velocidad aumenta. Si conocemos muy bien su momento lineal, aumenta la incertidumbre sobre dónde está.

Cuanto más intentamos definir algo, más se nos escapa otra parte.

No se puede fijar posición y dirección a la vez, y así, cuanto más intento establecer tus coordenadas en mi vida, menos entiendo la trayectoria que se va dibujando en el tiempo.

Intenté ubicarte con precisión, un punto fijo en el espacio de mis días, y, sin embargo, se me escapa el instante preciso en el que empezaste a importarme, porque hay cosas que, cuanto más se intentan comprender del todo, más inciertas se vuelven.

PRINCIPIO DE INCERTIDUMBRE

“Quédate tranquila, que nunca me vas a perder”.

Hoy sé exactamente dónde estás.

Tu presencia hoy es una constante inmutable en mis días.

Hoy estás acá. Te veo todos los días. Caminamos juntos.

Nos reímos de las mismas tonterías.

Nos encontramos en los mismos silencios.

Nos sangran las mismas heridas.

Y en este presente todo parece estable.

Pero el tiempo no se deja fijar de la misma manera.

Y no sé qué permanece cuando deja de ser presente.

Se sostendrá lo que somos cuando dejamos de coincidir en el mismo tiempo?

Cuando ya no compartamos la misma rutina.

Cuando la vida nos empuje hacia otros lugares.

Vas a ser mi amigo para siempre… aunque todo cambie?

Aunque pasen los años?

Aunque te vayas a otra ciudad?

Aunque te cases con otra?

Aunque no podamos ser los mismos que hacen esta pregunta?

Aunque el futuro cambie incluso lo que hoy creemos estar sintiendo?

Porque hoy estás, sí.

Pero no sé cómo se sostiene lo que existe cuando deja de ser presente.

Hoy sos mi amigo, mi constante en este universo.

El punto de referencia desde el que empecé a medir muchas cosas.

No eres una variable más en la ecuación; te volviste parte de la estructura que la sostiene.

Eres el lugar al que vuelven mis pasos cuando todo lo demás parece moverse.

Una singularidad en mi experiencia del mundo

y una de las pocas certezas que he encontrado entre tanta incertidumbre.

Me niego a creer que este sistema que nos une pueda extinguirse,

y aun así tengo miedo de que el tiempo altere lo que fuimos construyendo.

La amistad, como todo sistema, cambia con el tiempo: tiene una vida media.

Sigue una curva invisible, un decaimiento lento, y se desvanece asintóticamente.

No puedo extender el presente al futuro, no puedo extrapolar los datos.

Y aun así, ¿hay manera de que te quedes en mi vida para siempre?

Cuando seas grande y tengas una vida propia, ¿seguirá existiendo un lugar para mí?

¿O es que algunas presencias solo existen mientras el presente las sostiene?



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