Dicho en palabras simples,
el principio de incertidumbre establece que hay cosas que no pueden ser
comprendidas o definidas del todo.
Por ejemplo, no es posible
conocer simultáneamente y con precisión absoluta la posición y la velocidad de
una partícula (como un electrón). Si conocemos dónde está el electrón, la
incertidumbre sobre su velocidad aumenta. Si conocemos muy bien su momento
lineal, aumenta la incertidumbre sobre dónde está.
Cuanto más intentamos
definir algo, más se nos escapa otra parte.
No se puede fijar posición y
dirección a la vez, y así, cuanto más intento establecer tus coordenadas en mi
vida, menos entiendo la trayectoria que se va dibujando en el tiempo.
Intenté ubicarte con
precisión, un punto fijo en el espacio de mis días, y, sin embargo, se me
escapa el instante preciso en el que empezaste a importarme, porque hay cosas
que, cuanto más se intentan comprender del todo, más inciertas se vuelven.
PRINCIPIO DE INCERTIDUMBRE
“Quédate tranquila, que nunca me vas a perder”.
Hoy sé exactamente dónde
estás.
Tu presencia hoy es una
constante inmutable en mis días.
Hoy estás acá. Te veo todos
los días. Caminamos juntos.
Nos reímos de las mismas
tonterías.
Nos encontramos en los
mismos silencios.
Nos sangran las mismas
heridas.
Y en este presente todo
parece estable.
Pero el tiempo no se deja
fijar de la misma manera.
Y no sé qué permanece cuando
deja de ser presente.
Se sostendrá lo que somos
cuando dejamos de coincidir en el mismo tiempo?
Cuando ya no compartamos la
misma rutina.
Cuando la vida nos empuje
hacia otros lugares.
Vas a ser mi amigo para
siempre… aunque todo cambie?
Aunque pasen los años?
Aunque te vayas a otra
ciudad?
Aunque te cases con otra?
Aunque no podamos ser los
mismos que hacen esta pregunta?
Aunque el futuro cambie
incluso lo que hoy creemos estar sintiendo?
Porque hoy estás, sí.
Pero no sé cómo se sostiene
lo que existe cuando deja de ser presente.
Hoy sos mi amigo, mi
constante en este universo.
El punto de referencia desde
el que empecé a medir muchas cosas.
No eres una variable más en
la ecuación; te volviste parte de la estructura que la sostiene.
Eres el lugar al que vuelven
mis pasos cuando todo lo demás parece moverse.
Una singularidad en mi
experiencia del mundo
y una de las pocas certezas
que he encontrado entre tanta incertidumbre.
Me niego a creer que este
sistema que nos une pueda extinguirse,
y aun así tengo miedo de que
el tiempo altere lo que fuimos construyendo.
La amistad, como todo
sistema, cambia con el tiempo: tiene una vida media.
Sigue una curva invisible,
un decaimiento lento, y se desvanece asintóticamente.
No puedo extender el
presente al futuro, no puedo extrapolar los datos.
Y aun así, ¿hay manera de
que te quedes en mi vida para siempre?
Cuando seas grande y tengas
una vida propia, ¿seguirá existiendo un lugar para mí?
¿O es que algunas presencias
solo existen mientras el presente las sostiene?
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