Hoy fue el
peor día de mi vida.
Eso espero,
porque si hay uno peor, me muero.
Amanecí más
enojada que nunca con mis padres.
¿Por qué no
me quieren?
Bueno... en realidad, la pregunta no es esa.
La pregunta
verdadera es: ¿Por qué no me aceptan?
Porque yo sé
que me quieren. Y mucho.
Tengo que
reconocerlo.
Me cocinan lo
que me gusta.
Me compran lo
que necesito.
Se preocupan
por mí antes de que yo pueda hacerlo.
Nunca me
falta nada. Y, sin embargo...
Siento que
todo ese amor tiene una condición.
Que la hija
que aman es la hija que imaginaron,
no la que
realmente soy.
No me
aceptan. No me aceptan tal como soy.
Odian lo más
lindo de mí. Mi personalidad.
Mi
sensibilidad. Mi forma de ser. Mi manera de ver el mundo.
Odian lo que
soy.
Entonces...
¿De qué me sirve su amor?
¿Si no les
importa mi verdadero yo?
¿De qué sirve
tanto cuidado,
si nunca
quisieron conocer a la persona que cuidaban?
¿De qué sirve
que hagan tanto por mí,
si nunca les
importó saber quién soy?
Entonces
¡échenme a la calle!
Si no me
quieren así, si les pesa darme todo
desháganse de
mí de una vez, bórrenme de sus vidas
No quiero su
supuesto amor, para después escuchar:
“¿Ves cómo te
queremos?” porque eso... ¿De qué me sirve?
No les
interesa saber quién soy. No quieren saber.
No quieren
aceptar quién soy realmente.
Entonces,
déjenme en paz.
Sáquenme de
sus vidas. Déjenme afuera
No saben cuál
es mi canción favorita.
No saben cuál
es mi color preferido.
No saben qué
persona me gusta.
No saben por
qué elegí esta carrera.
No saben nada
de mí.
Soy una
desconocida para ellos.
Y lo peor...
es que no quieren conocerme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario