lunes, 5 de mayo de 2008

Extrañar al extraño

Al final, ya no me habla. 

No me escribe. 

No me dice nada. 

Yo tampoco. 

Entre nosotros quedó un silencio enorme,

 que ninguno de los dos parece saber romper.

Si no lo quisiera tanto, lo mandaría bien al demonio. 

Pero no puedo.

Porque, por más que me enoje, siempre termino en el mismo lugar, 

recordándome que fui yo la que causé todo esto, 

yo la que hizo que todo se rompiera.

Yo.

Yo.

Yo.

Yo y mi infinita estupidez.

Yo y esta maldita costumbre,

de encariñarme con la gente hasta volverla indispensable.

Yo y mis estúpidas ganas,

de querer a la gente que está demente.

Debí haber escuchado a Silvina.

Quizás mi mamá también tenía razón.

Quizás el problema siempre fui yo.

Por confiada.

Por descuidada

Por imprudente

Por creer que todo el mundo 

entendía la amistad como yo la entendía.

Por no saber poner límites.

Por responder cada mensaje.

Por quedarme horas hablando con vos.

Por quedarme en tu casa.

Por abrirte la puerta de mi vida como si nada pudiera salir mal.

Por amarte.

Sí.

Por amarte.

Porque te amo con todo mi corazón.

Y eso es justamente lo que hace 

que todo esto sea tan insoportable.

Dios sabe que, si pudiera enamorarme de vos, 

lo haría ahora mismo.

Si existiera un interruptor para cambiar lo que siento, 

lo prendería sin pensarlo.

Si pudiera evitarte este dolor a costa del mío, también lo haría.

Pero, maldita sea... ¿qué tengo que hacer?

¿Preferías que te mintiera?

¿Que te dijera que sí?

¿Que inventara un amor que no existe?

¿Que te prometiera una vida construida sobre una mentira?

No puedo.

Y me odio por no poder.

Me odio porque te hago sufrir.

Y también te odio.

Te odio por obligarme a elegir entre perderte o mentirte.

Te odio porque antes de todo esto eras mi mejor amigo

Y ahora sos un extraño que camina por los mismos pasillos que yo.

Un extraño al que cada día veo menos y extraño más.

El extraño que más extraño ja ja ja

Si no doliera tanto, hasta me daría risa

pero me odio tanto en estos momentos 

y te odio tanto en estos momentos.

Hubiese matado a cualquiera que te hiciera daño

y resulta que soy yo.

Tal debería matarme, 

matarme yo, pagar con mi sangre,

expiar mis pecados por fin

Hacer de cuenta que nada pasó. 

Borrón y cuenta nueva.

Y que el borrón sea yo.

Que yo sea lo borrado.

Alterar la realidad y conseguir el reinicio esperado

Pero sé que no existe tal milagro. (¿existen los milagros?)

Hay palabras que ya fueron dichas.

Hay heridas que ya fueron abiertas.

Y hay cosas que ya no pueden deshacerse.

Quiero que todo vuelva a ser como antes,

pero el tiempo no conoce el camino de vuelta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario