No sé cómo.
Lo has logrado.
No sé cómo, pero, a pesar de todas las precauciones que tomé,
de todas las cerraduras,
de todas las defensas que levantó mi corazón,
lo has logrado.
Te infiltraste.
Hoy sos parte de mí.
Y quisiera sentirme feliz.
Sin embargo,
mi corazón ya ensaya tu despedida.
Y solo puedo pensar en el día
en que tu ausencia
va a recorrer los mismos lugares
que hoy ocupa tu presencia.
Y ese día...
sé que una parte de mí
se irá con vos.
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