martes, 11 de febrero de 2020

Aniversario

No soy amante de las fechas.

Nunca celebré mi cumpleaños.

Debo agendar las citas médicas,

y me confundo cuando me preguntan,

cuántos años llevamos casados.

A menudo me equivoco,

con el año en que vivimos,

con los días, con mi edad.

Creo que las fechas son importantes,

pero nunca suficientes.

Y aunque sé perfectamente

que un 12 de febrero fue nuestra boda,

no necesito una fecha especial,

para decir que te amo,

para tener una cena o brindarte un regalo.

Mi amor nunca se conformó

con vivir un solo día al año.

Nuestro amor es un continuum,

no se mide por el tiempo,

sino por la suma interminable,

de infinitésimos compartidos.

De poco sirve medir el tiempo,

si el amor deja de fluir en los gestos,

en los momentos regulares,

en las jornadas habituales,

en los días ordinarios.

Por eso no importa la fecha.

Puede ser hoy, mañana

o el año que viene.

Puede ser en febrero, julio o diciembre.

En cualquier día de mi vida,

sigo y seguiré eligiéndote.

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