La gente suele decir
que no es lo mismo perder a un ser querido de repente
que sabiendo que ya estaba enfermo.
Que cuando es de golpe duele más,
porque no pudiste despedirte,
porque no estabas preparado.
Nunca vas a estar preparado.
Duele la muerte imprevista,
pero, al menos, no tuviste que aprender
a vivir con ese dolor todos los días,
por meses, por años.
Nadie está preparado,
por más enfermo que esté su familiar.
Nadie quiere pasar por esa incertidumbre
una y otra vez.
¿Sabés lo que es vivir con el corazón en un hilo?
¿Tener un día de paz, y el resto de duelo?
Duelo anticipado,
porque cada día sentís
que se va apagando un poco más.
Es grande el dolor de perder a alguien de repente,
pero ¿en serio hubieras preferido
ver morir a tu esposo, hijo, padre o hermano
un poco todos los días?
Despertarte y preguntarte:
«¿Será hoy el día?»
No poder tener un día completo de paz
sin pensar que hay alguien a quien amás
y que tal vez mañana ya no esté
No hay comentarios:
Publicar un comentario