Los domingos me pongo triste y es ley
Fue
así desde que comenzó mi historia.
Mamá decía que, incluso de bebé,
el
domingo me encontraba llorando sin descanso.
Los
otros días tenían forma de calma.
pero
el domingo no había tregua con mi llanto.
Comenzaba
en la madrugada y terminaba al anochecer
aunque
no terminaba del todo.
Con
los años, el domingo solo era paz para los otros
mientras
yo, sola, alienada, aburrida,
deambulaba
como fantasma en silencio
para
que los demás descansaran,
o
caía en un sueño fingido
para
no estorbar al descanso de los otros.
¿A
quién se le ocurrió que el domingo es para descansar?
¿Quién
decidió que el domingo era un refugio?
No
importa dónde esté.
No
importa con quién.
No
importa lo que haga o deje de hacer.
el
domingo me muero un poco.
Y
con cada domingo que pasa, resucito menos.
Temo
que un día no quedará nada
que
pueda ponerse en marcha el lunes.
Estoy
convencida de que mi último día será un domingo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario