martes, 9 de enero de 2024

La mujer de mi vida

La vi por primera vez un mañana de abril.
Yo hacía una rabieta hasta que mis ojos se posaron en ella.
Desde entonces no volví a llorar sin tener su apoyo.

Tenía cabello castaño y ojos grandes,
ojos con los que observaba todo,
ojos que lo iluminaban todo,
ojos que lo perdonaban todo.

Sus manos eran frías y delgadas,
ásperas por el trabajo constante
y capaces de realizar mil tareas.

Ella era un cúmulo de amor sin reservas.
Yo era mala, yo era buena;
fuera lo que fuera,
ella aceptaba con amor mi existencia.

Fue también en abril que nos despedimos.
Me dijo que fui el gran amor de su vida,

y supe que ella siempre será la mujer de la mía. 

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